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Medicina Antiaging = Calidad de Vida

¿Se ve por fuera tan joven como se siente por dentro?
¿Está tan bien por dentro como se ve por fuera? Que paradoja, no?
¿Qué pasaría si verdaderamente pudiera sentirte mejor conforme pasan los años? ¿O si pudiera envejecer sin enfermedades? 
¿Le gustaría escuchar a su médico decir que tiene los huesos de un veinteañero o el corazón de una persona de 30 años?
Pues todo esto y mas es posible actualmente gracias al desarrollo de la medicina antiaging que, ahora más que nunca, está implementando todos sus descubrimientos y tratamientos en pro de la salud y de la belleza.

 

La Medicina está entrando en una nueva era y está orientada a tratar al paciente de forma funcional, desde la prevención hasta el cuidado de sus hábitos, ayudados por en entendimiento de su genética.
Durante años, los médicos hemos diagnosticado enfermedades y recetados medicamentos. No obstante, hoy sabemos que es mejor ir a la causa de esas dolencias preguntando a los pacientes que alimentos consumen, cual es su estilo de vida, cuanto ejercicio hacen, cuantas horas duermen y como están sus emociones. El ser humano es cuerpo, es mente, es emociones, es alma, es espíritu; por lo tanto tenemos que examinarlo de forma integral, no podemos intentar curar nuestro cuerpo sin profundizar en las causas.

 

¿Te has percatado de cuanta obesidad hay en el mundo?
¿Qué estamos comiendo?
¿Hacia donde vamos con tantas sustancias químicas y pesticidas?
¿Qué les estamos enseñando a nuestros hijos y a las nuevas generaciones?

 

Hoy en día, estés enfermo o no, tengas 15 o 65 años, debes conocer tu cuerpo, el nos habla; debes saber que pasa con tus hormonas, no dejar de lado tu limpieza interna, nutrirte con comida sana y orgánica. Puedo asegurar que esto ya es posible, hay granjas que ya están en camino. También es importante hacer ejercicios cada día.
 

Evitar vivir con niveles altos de estrés, o por lo menos darse cuenta de cuanto uno está estresado, para intentar cambiar el rumbo. Controlarse, dormir, descansar, repararse.
En su casa debe existir un estante de antioxidantes, vitaminas, minerales, de igual manera  como hay agua y comida. Esto puede cambiar su vida, pero lo mas importantes es su actitud: todo es posible para quien cree. En la vida, todos tenemos oportunidades para cambiar y ser mejores personas. Yo soy ejemplo de que con esfuerzo, estudio y sobre todo fortaleza, se puede.

 

La belleza externa que tanto admiro en las mujeres es una manifestación de un trabajo interno, de cuidados, de levantarse cada día y decir: “Hoy si puedo y voy a ser feliz”. Esto es juventud, no importa la edad que uno tenga.
 

Esta es una elección de vida, al igual que la juventud y la vida saludable. Hoy podemos no despertar las cargas genéticas de las enfermedades y vivir sanos mas de 100 años.
 

Le invito a que conozca, la medicina para revertir la edad, la medicina del futuro hoy a nuestro alcance, tan real y tan palpable como una ventana hacia una mejor calidad de vida, que aporte juventud a sus años y una salud privilegiada.

Envejecimiento

Hechos

 Es un hecho evidente que la población de los países desarrollados vive cada vez más años. La expectativa de vida de un español en 1900, hace nada más que cien años, era de 40 años, en 1950 la media de vida de la población era de 62. La expectativa de vida de los nacidos en el año 1990 es de 82 años para las mujeres y de 76 para los hombres. España es el país de la Unión Europea con más expectativa de vida, del nivel de Italia con 79 años de media. Francia con 78 y el último Hungría con 70. Según previsiones, la generación de niños que están naciendo ahora, tendrán una expectativa de vida de unos cien años.

Actualmente tenemos en España 7 millones de personas con más de 65 años, es decir, un 17% de la población, y las previsiones demográficas hacen prever que en el año 2020 las personas con más de 65 años, serán el 25% de la población. Si tomamos datos de EE.UU., país muy dado a realizar estadísticas, tenemos que el 14% de su presupuesto, se dedica a medicina y asistencia geriátrica. El año 2025 habrán 2 personas de más de 65 años por cada una de menos de 20, y la población de más de 65 años, será la quinta parte del país.

Finalmente un dato muy impactante: por cada año que se pudiera alargar la vida productiva con buen estado de salud en el conjunto de los ciudadanos, la economía de EE.UU. estima que podría ahorrarse entre 1 y 3 mil millones de dólares. Si nos preguntamos por qué cada vez vivimos más años, resumiendo podríamos contestar que se debe a la mejora general de las condiciones sanitarias en todos los niveles, la gran disminución de la morbi-mortalidad perinatal, la eficacia de los antibióticos para curar enfermedades infecciosas, principal causa de muerte antes de los mismos, los avances de la cirugía, así como el desarrollo de nuevos fármacos. Las principales causas de muerte en la primera mitad del siglo XX fueron las enfermedades infecciosas y diversas patologías de malformaciones degenerativas y tumorales que no podía solucionar una cirugía poco desarrollada técnicamente.

Hoy, las causas de muerte están principalmente ligadas a problemas cardiovasculares, algunas de origen genético, la mayoría sin embargo, ligadas a hábitos alimenticios y al tipo de vida –prevenible por tanto–, cáncer y enfermedades degenerativas tipo Parkinson y Alzheimer, que antes tenían poca incidencia sencillamente porque la gente moría de otras patologías antes que éstas se manifestaran. El estudio, del proceso del envejecimiento biológico y las posibilidades de actuación sobre estos mecanismos, para tener una mejor calidad de vida, desde un punto de vista médico, entendemos que está más que justificado y casi diría, desde un punto de vista económico y social, debieran ser uno de los temas prioritarios de nuestra sanidad. 

Consecuencias 

 De los hechos expuestos se pueden extraer muchas consecuencias, principalmente de orden social, económico y sanitario. Desde un punto de vista social y económica, es evidente que la atención a la tercera edad es previsible que desborde las capacidades del sistema público y las posibilidades de la mayoría de familias a nivel privado.

Es por esto, que desde los gobiernos de los países desarrollados se está persuadiendo a las compañías de seguros para que establezcan pólizas de seguros de dependencia. Esta cuestión sin embargo resulta todavía ardua, porque es un proceso en el que no se dispone todavía de datos históricos fiables. Dejando aparte los temas sociales y económicos, nos centraremos en los aspectos médicos. Una consecuencia del hecho del envejecimiento de la población, es la parición hace unos diez años en EE.UU. de la llamada medicina "antiaging", es decir e la Medicina Antienvejecimiento.

Como siempre, con unos años de retraso, el tema está tomando protagonismo en nuestro país. Creemos que vale la pena clarificar el concepto. Como todo lo que parece nuevo y viene de EE.UU., hay opiniones diversas. Hay quien lo propone como una nueva especialidad de la Medicina, hay quien dice que es una moda, otros que nada más es un nombre comercial, y otros que tenemos claro, que es sencillamente un nuevo enfoque de la clásica Medicina Preventiva, opinión que espero que después de esta lectura compartan conmigo. 

Concepto 

 Ante todo, es preciso diferenciar muy bien que Medicina Antienvejecimiento no es Geriatría. Geriatría es una especialidad médica muy reconocida y consolidada, que tiene como finalidad la atención a la gente mayor, tratando sus patologías y procurando paliar sus dolencias físicas y psíquicas. El colectivo al cual se dirige la Geriatría, es a personas a partir de los 65-70 años.

 La Medicina Antienvejecimiento tiene como objetivo disociar la edad cronológica de la edad biológica, intentando retardar ésta en relación a la primera. La edad cronológica es la que marca nuestro carnet de identidad, es fija y no podemos hacer nada para modificarla. La edad biológica es aquella que tienen nuestras arterias, nuestros huesos y músculos, las glándulas endocrinas, el sistema nervioso, el sistema inmunitario, las capacidades motrices, las capacidades intelectuales, etc. y que se pueden disociar de la edad cronológica en ambos sentidos, en más y en menos.

 Es evidente que todos conocemos personas que "están envejecidas", es decir, que su edad biológica va por delante de la cronológica, y otras que "no aparentan la edad que tienen" y a las que se les pregunta "¿qué haces para estar tan joven?", personas que su edad biológica va detrás de su edad cronológica. De este hecho se deriva una de las posibles definiciones de la Medicina Antienvejecimiento, como "un enfoque de la Medicina Preventiva que tiene como objeto retrasar la evolución de la edad biológica de cada persona". El colectivo al que va dirigida, será a personas a partir de los 40-45 años. Es decir, un colectivo completamente diferente al que va dirigida la Geriatría, que como hemos mencionado, es más o menos a partir de los 65-70 años. La Geriatría pues, es una medicina curativa y paliativa, mientras que la medicina antienvejecimiento es una medicina preventiva.

 La Medicina Antienvejecimiento no está tan lejos de lo que ya decía Galeno en el siglo II que sobre la salud actúan "cosas naturales y cosas no naturales". Las naturales eran los elementos del cuerpo, los humores y los espíritus, conjuntos que condicionaban la enfermedad.
Por otro lado las no naturales, las que podían influir en el cuerpo y la salud y eran:
 1. El aire y el ambiente
2. La comida y la bebida
3. El trabajo y el descanso
4. El sueño y el insomnio
5. Las secreciones y las excreciones
6. Los movimientos y afectos del alma
 Al final de la exposición veremos que Galeno, hace casi dos mil años, en cierta forma ya nos orientaba sobre que había que profundizar para mejorar el estado de salud y lo que actualmente llamamos Medicina Antienvejecimiento. 

Proceso del Envejecimiento 

 El proceso de envejecimiento es continuo y progresivo, entendiendo por "biológico" el natural, en ausencia de enfermedad. La enfermedad es un hecho añadido que sin duda puede acelerar el proceso de envejecimiento, se ha de considerar por tanto, como un elemento añadido y diferenciado. El proceso es continuo, pero no es lineal, ni tan sólo es homogéneo en todo el cuerpo. Por ejemplo el envejecimiento arterial es independiente del envejecimiento del tejido óseo, del envejecimiento muscular, del endocrinológico, del neurosensorial, etc.

 El proceso se produce por tanto como un mosaico y es característico de cada persona. Esto define un concepto que hemos de tener muy claro: el proceso biológico del envejecimiento no se puede considerar, y por tanto tratar a nivel poblacional, sino que se ha de estudiar y tratar a nivel individual, ya que es diferente para cada persona. En síntesis, el proceso comporta un descenso progresivo de la eficiencia y vigor, atrofia de la mayoría de órganos, aumento a la vulnerabilidad a traumas, progresiva deficiencia del sistema endocrino y del sistema inmunitario, así como un aumento del riesgo de procesos tumorales.

¿Por qué envejecemos? 

 La respuesta a esta pregunta es la clave para abrir la puerta de las formas de actuación de la Medicina Antienvejecimiento. Hay varias teorías, que sin ser absolutas cada una por sí sola, en su conjunto responden a la pregunta. 

 Teoría de los radicales libres: Oxidación de moléculas Hartman D. 

 En el año 1956, estableció la teoría de los radicales libres. Dice que el organismo produce radicales libres, esto es, moléculas con uno o más electrones no pareados en su órbita externa, que son muy reactivos y pueden degradar otras moléculas como glúcidos, lípidos, proteínas y ADN principalmente. A más producción de radicales libres por un organismo, más probabilidades de oxidación de moléculas y por tanto, más degradación de células, tejidos y órganos, por tanto más envejecimiento del organismo en su conjunto. 

Teoría de las mitocondrias. 

 Hartman D. el año 1972, y Miguel J. y cols. el año 1980, establecen lo que se conoce como la teoría de las mitocondrias. De hecho viene a ser una concreción de la teoría anterior. El 90% de los radicales libres se producen en las mitocondrias. Estos autores dicen que el envejecimiento depende de su correcto funcionamiento. Las mitocondrias son unos corpúsculos celulares donde tiene lugar la cadena de transporte electrónico, que es la fase de producción del ATP, principal fuente de energía para todos los procesos biológicos del organismo.

 Dependiendo del tipo de células, hay en cada una, entre 50 y 2.500 mitocondrias, y en todo el cuerpo humano tenemos unos 10 millones. Una sola molécula de ATP puede ser reciclada aproximadamente unas regeneran cada día unos 40 kilos de ATP. Todo este proceso se lleva a término mediante una serie de enzimas en cadena, ubicados en la membrana interna de las mitocondrias. Cuando se estudia a nivel molecular, lo que pasa es una verdadera joya, es un reloj de precisión de la naturaleza. En todo este proceso de producción de energía, se derivan cambios de estructura por transferencia de electrones entre diferentes moléculas, es un proceso en cadena, con una pérdida natural de electrones, que son los que generan radicales libres.

 El organismo tiene mecanismos para defenderse de los radicales libres; mecanismos internos principalmente enzimáticos (catalasa, superóxido dismutasa, glutation peroxidasa, entre otros) que transforman estos radicales libres en productos no tóxicos, y por otro lado, mecanismos externos, como son la aportación de moléculas antioxidantes por parte de la dieta, que neutralizan los efectos oxidantes de los radicales libres. En condiciones normales, en el proceso de transporte electrónico mitocondrial, se pierden como radicales libres entre el 2 y el 5% de los electrones transportados, y por esta cantidad de radicales libres, el organismo en condiciones normales tiene capacidad de neutralización. En la mitocondria hay un ADN denominado mtADN, que se sintetiza en ella misma. Es la excepción, ya que todo el ADN se sintetiza en el núcleo celular.

Este ADN es genéticamente de origen exclusivamente materno. De las mutaciones de este mtADN, por su propia labilidad, ya que no está protegido por histonas como el ADN nuclear, frente a los radicales libres que se producen en la propia mitocondria, se puede ir degradando y mutando. De sus alteraciones, se deriva una menos efectividad de algunos de los enzimas y proteínas que intervienen en el proceso, y que precisamente son sintetizadas dentro de la propia mitocondria por el mtADN. La consecuencia del aumento de la pérdida de electrones en el proceso, es un aumento de la producción de radicales libres en el organismo, hasta un punto que se puede sobrepasar la capacidad neutralizante del mismo, y como consecuencia aumentan las degradaciones moleculares de proteínas estructurales, de enzimas, lípidos, ADN y se acelera el proceso de envejecimiento biológico. 

 Teoría de las membranas. 

 Zs-Nagy, I. el año 1994 estableció la teoría de las membranas. Este autor observó que el proceso de envejecimiento se caracteriza por la acumulación de una sustancia denominada lipofucsina(lípidos que se tiñen por el colorante de la fucsina), que se produce como consecuencia de la oxidación de los ácidos grasos de las membranas celulares.

Este acumulo progresivo, da lugar a una especie de invasión del espacio intracelular y se inhiben sus funciones, originando el proceso de envejecimiento. Como se puede ver, esta teoría que es cierta, ya que en el proceso de envejecimiento, el acúmulo de lipofucsina intracelular es una de las causas, es también una consecuencia concreta de la sobreproducción de radicales libres, ya que son estas moléculas, las que oxidan los ácidos grasos de las membranas celulares y producen la lipofucsina. 

Teoría de los telómeros 

 Hayflick, L. el año 1982 estableció la teoría de los telómeros. Esta teoría es independiente de las otras que tienen como denominador común los radicales libres. Los telómeros son las porciones terminales de los cromosomas y como todo DNA, forman una doble hélice. Son unas porciones de DNA que no tienen información genética, que repiten millares de bases con la secuencia TTAGGG.

En cada replicación celular, la enzima telomerasa, que es la que tiene la función de la replicación de los telómeros no lo hace completamente, dejando siempre una pequeña secuencia sin replicar. Esto comporta que después de 40-50 divisiones celulares, la célula no se puede replicar más por falta de DNA telomérico, se produce un proceso de apoptosis y la célula es destruida.


 De hecho, los telómeros actúan como un reloj biológico de las células. A lo largo de generaciones, las nuevas células, aunque de hecho son células "jóvenes", la expresión genética varía con el tiempo y en el transcurso de los años, las misma células no se expresan genéticamente como lo hacían sus predecesoras de hace veinte o treinta años. Este hecho es también un condicionante del proceso del envejecimiento biológico. 

 Hechos bioquímicos concretos que se producen en el proceso del envejecimiento 

 Hemos expuesto las teorías más destacadas que intentan explicar el envejecimiento. La teoría de los telómeros nos lleva al concepto de causas genéticas, esto es, la configuración del DNA de cada persona. Por otro lado, las investigaciones sobre el genoma humano está abriendo la puerta a la localización de los genes que pueden condicionar una mayor longevidad, hecho que nos demuestra que pueden existir familias longevas en cualquier parte del mundo, y que los científicos están estudiando para encontrar genes comunes que expliquen esta longevidad.

 En términos generales podríamos aceptar que los condicionantes genéticos representan un 25% de las causas de la longevidad. Sin embargo el otro 75% de causas, y sobre todo la calidad de vida, en estos años de longevidad, en ambas situaciones, –dejando aparte de procesos añadidos, ligados a enfermedades concretas–, dependen de factores ambientales relacionados con los hábitos y estilo de vida.

 Por este motivo, hemos de conocer qué nos pasa bioquímicamente en el proceso de envejecimiento, con la finalidad de poder aplicar una Medicina Preventiva a nivel poblacional, con una política de información sanitaria, sobre alimentación y hábitos de vida, y a nivel médico, mediante un meticulosa anamnesis, exploración física, un amplio estudio bioquímico y un tratamiento individualizado. De forma muy resumida exponemos a continuación, las principales alteraciones a nivel molecular que condicionarán una aceleración del proceso del envejecimiento biológico, para que sirvan de base, para saber qué hemos de hacer para retrasarlo al máximo, con la finalidad de mejorar la calidad de vida. 

 1. Radicales libres. 

 Un concepto a destacar, es que más que aumento de radicales libres, hemos de hablar de desequilibrio entre la producción de radicales libres y la capacidad de neutralización que el organismo tiene. Por ejemplo, hacer ejercicio físico es bueno y recomendado como una herramienta importante del antienvejecimiento. No obstante, éste aumenta la producción de radicales libres, y hace falta conocerlo para poder contrarrestarlo mediante un adecuado aporte externo de antioxidantes, en función del tipo e intensidad del ejercicio físico que se desarrolle.

 La producción endógena de radicales libres, como se ha comentado, en un 90% tiene lugar en las mitocondrias, por tanto es a este nivel donde tendremos que intervenir si queremos regular su función. Tenemos también fuentes externas de radicales libres, entre las que podemos citar, las radiaciones UV solares, que producen una elevada cantidad de reacciones de oxidación en la epidermis y a largo plazo en la dermis, dando lugar a graves lesiones estructurales; el ozono ambiental que se sabe desde hace tiempo que es un potente oxidante.

No menos importante es la producción de radicales libres por el humo del tabaco y que afectará de forma muy directa el sistema respiratorio. Una gran parte de los pesticidas son oxidantes y aquellos que no los son pueden ser mutagénicos. El etanol actúa como oxidante a nivel de formación de lipoperóxidos; drogas como la cocaína forman un potente radical libre denominado nitróxido de norcaína. También pueden actuar de esta manera algunos fármacos como la ciclosporina, paracetamol, fenotiazinas y algunos antibióticos, entre otros. Finalmente algunos metales en exceso como Ni, V, Cd, Cr, Co, Al y el Fe. Éste último hay que tenerlo muy presente ya que su exceso es oxidante y actualmente muchos alimentos de supermercado llevan Fe añadido.

 Esta práctica de adicionar a los alimentos, hierro (y/u otros elementos metálicos o vitaminas) personalmente consideramos que no debiera estar autorizado, ya que inconscientemente, muchas personas están sometidas a una elevada ingesta de hierro –u otros elementos– que pueden tener efectos muy negativos en su salud. Si alguien precisa hierro, ha de ser el médico quien lo prescriba, pero no ha de ser por políticas comerciales de los elaboradores de alimentos envasados, ya que pueden ser muy perjudiciales. Es ampliamente conocida, la relación entre el colesterol y la aterosclerosis.

Conviene aclarar sin embargo, que la molécula que desencadena una batería de reacciones químicas que conducirán al placa de ateroma, no es el colesterol en genérico, sino su fracción LDL pero no la nativa, sino la oxidada. El oxLDL, es la molécula que el organismo reconoce como extraña y los mecanismos inmunológicos de defensa iniciados por los macrófagos, desencadenarán una reacción inflamatoria que dará lugar a la formación de la placa de ateroma. Sin embargo queremos aclarar que los radicales libres no son per se perjudiciales, y por lo tanto no se ha de intentar neutralizarlos totalmente. Los radicales libres son un arma muy importante para el organismo en muchos mecanismos de defensa.

Podemos citar como ejemplo representativo (pueden haber muchos otros) su acción en los mecanismos de defensa frente a la infección microbiana. Cuando un microorganismo patógeno es fagocitado por los macrófagos, es precisamente la producción celular de radicales libres "la munición" que la célula "dispara" para matar el microorganismo fagocitado.


El concepto en consecuencia es que lo nocivo para la salud, es el exceso de radicales libres, no su existencia a unos niveles que puedan considerarse fisiológicos. En la actualidad disponemos de técnicas analíticas que nos permiten evaluar la oxidación de proteínas, colesterol, ácidos grasos, ADN, enzimas relacionados con el estado redox del organismo, así como evaluar el nivel de antioxidantes de cada persona, para establecer comportamientos nutricionales, o farmacológicos, con la finalidad de conseguir un equilibrio entre oxidación y antioxidantes. 

2. Inflamación 

 Los mecanismos de la inflamación a nivel molecular constituyen unos de los temas emergentes dentro del contexto de la inmunología. Los procesos inflamatorios tienen como primera respuesta, el aumento de las denominadas proteínas de fase aguda, que desencadenan un proceso, casi en cascada de síntesis, de moléculas del tipo de amiloide sérico, citoquinas e interleuquinas.

 El mantenimiento de una respuesta inflamatoria con incremento de la síntesis de estas sustancias, inducen a cambios en el tejido vascular, interviene en el proceso de la aterosclerosis, alteran las estructuras de las articulaciones, y desencadenan alteraciones que pueden derivar en procesos articulares como, artritis reumatoide o artrosis, y a nivel gastrointestinal, induciendo alteraciones de la permeabilidad de la mucosa intestinal, entre otras. Las consecuencias de esta acción inflamatoria, es la secuencia: vasoconstricción, edema, dolor.


Referente a las interleuquinas, tromboxanos y leucotrienos, que son moléculas ligadas a la respuesta inflamatoria, cabe destacar que hay familias de estos compuestos que no son inflamatorios y en ocasiones tienen un efecto antiinflamatorio, por lo que habremos de considerar su equilibrio entre ellas. Será por tanto importante, mantener un equilibrio nutricional entre los ácidos grasos omega-6 y omega-3. La vía metabólica de los omega-6, nos lleva a la síntesis del ácido araquidónico, que es un punto de partida de la formación de las prostaglandinas, tromboxanos y leucotrienos inflamatorios, en tanto que la vía metabólica de los omega-3 nos lleva a la formación del ácido eicosapentanoico, del que se deriva otra familia de estas sustancias que no son inflamatorias, mientras otras pueden ser antiinflamatorias.

Se deberá, por tanto, detectar desequilibrios nutricionales deficientes en omega-3, dentro de las exploraciones bioquímicas de la medicina antienvejecimiento. Actualmente están al alcance de los laboratorios especializados, técnicas de ELISA, citometría de flujo y radioisotópicas, para la determinación de interleuquinas, prostaglandinas, leucotrienos y tromboxanos, siendo muy importante su estandarización. Nos faltan todavía muchos conocimientos sobre su metabolismo y significado clínico, a causa del gran número de compuestos de este tipo. Por ejemplo, se conocen y se pueden cuantificar más de 50 interleuquinas, hace falta por tanto, conocer muy bien su función y sobre todo el significado de sus niveles en sangre, en relación a su extrapolación de que pasa a nivel celular. 

 3. Glicación. 

 Es una reacción bioquímica muy importante en el proceso de envejecimiento y a la que no se le da la importancia que merece. La glicación es la unión de moléculas de glucosa o fructosa a proteínas, mediante el enlace entre el grupo carbonilo del azúcar y un grupo amino de la proteína, que procede de aminoácidos con dos grupos amino. Los productos resultantes se conocen con el nombre de AGEs, siglas que proceden de su nombre en inglés Advanced Glycation Endproducts, esto es, productos finales del proceso avanzado de la glicación.  Las proteínas glicadas, si son enzimas, no pueden actuar como tal alterando las reacciones que catalizan, ya que se ha modificado su estructura molecular, si son proteínas estructurales, producen alteraciones en los tejidos de los cuales forman parte.

 La glicación de las inmunoglobulinas, tiene una especial relevancia, ya que una vez glicadas ya no pueden actuar como anticuerpos, y por tanto origina una depleción del sistema inmunitario. Este proceso favorece la aparición de patologías por autoinmunidad. La producción de AGEs es habitual, y en cierta forma el organismo tiene mecanismos de defensa. No obstante cuando se producen picos de glicemia o insensibilidad de los receptores de la insulina, la formación de AGEs se incrementa pudiendo producir una acción patológica.


Es por este motivo que su acción biológica, es especialmente evidente en los diabéticos y en general en las personas que habitualmente, por actitudes de una alimentación no adecuada en cantidad y calidad, tienen picos altos de glicemia a lo largo del día. Hay AGEs solubles, que se fijan a receptores celulares, siendo muy significativa la patología que se genera en los endotelios de los capilares sanguíneos, de los que modifican su estructura por unión al colágeno, vitronectina, laminina, etc. Estos AGEs solubles son el origen de patologías tan conocidas en los diabéticos, como la microneuropatía y la microangiopatía glomerular, que comportan respectivamente la retinopatía diabética y la nefropatía diabética.

 Este proceso patológico conocido en la diabetes, se produce siempre que hay una dieta excesivamente rica en glúcidos de acción rápida, concretamente de glucosa y fructosa, y puede ir produciendo lesiones en los endotelios de los capilares, aspecto muy importante en el proceso de envejecimiento, incluso en personas no diabéticas. El laboratorio puede controlar también este proceso, mediante la determinación de las sustancias que nos informan, ya no de la glicemia basal, sino del estado de niveles de glucosa a lo largo de un tiempo, pudiéndose además determinar, metabolitos de los AGEs en sangre y/u orina. 

 4. Metilación del ADN. 

 En situaciones de lesión del ADN por mecanismos oxidativos, se puede producir, en el ADN alterado, una metilación, es decir la unión de un grupo metilo en algún punto de la estructura del ADN. Este hecho puede "enmascarar" algunos puntos del ADN o alterar otros, de forma que alteren mecanismos como por ejemplo, los que ponen en marcha o detienen su replicación. Se ha visto que este mecanismo puede tener un papel substancial en el proceso del envejecimiento y sobre todo en la predisposición al cáncer y a enfermedades degenerativas cerebrales. 

 Consecuencias de estos procesos químicos. 

 Se ha hablado de radicales libres, oxidaciones moleculares, glicación de proteínas, metilación del DNA, formación de moléculas inflamatorias etc. Estos procesos y muchos otros, tienen lugar en más o menos intensidad en todos los tejidos y órganos, produciendo las degeneraciones de su estructura, y por tanto reduciendo sus capacidades funcionales.
 Como resumen podemos decir, que en el proceso de envejecimiento biológico se producen:
- Alteraciones del sistema inmunológico, con aumento de la probabilidad de infecciones, enfermedades autoinmunes y cáncer.
- Alteraciones del DNA tanto por oxidación como por metilación, aumentan el riesgo de cáncer.
- Disminución de la capacidad de las glándulas endocrinas, que progresivamente irán perdiendo su actividad, disminuyendo la síntesis de hormonas. Con la disminución de la síntesis de hormonas, se puede producir un amplio espectro de reacciones adversas a causa de la citada hiposecreción.
- Formación progresiva de placas de ateroma en el endotelio de las arterias, evolucionando si no se corrige el proceso, hasta la aterosclerosis.
- Las alteraciones de las membranas por oxidación tanto de ácidos grasos como de proteínas, afectarán la funcionalidad de las células, teniendo especial importancia este proceso en las neuronas.
- Consideraciones similares, podríamos ir recorriendo nuestro organismo, describiendo la acción de las reacciones químicas mencionadas y la degeneración que de forma progresiva producen, es decir el proceso del envejecimiento biológico del organismo. 

 ¿Qué hacer en Medicina Antienvejecimiento? 

 Sabemos que hemos de prevenir la formación en exceso de radicales libres, y en todo caso hemos de mantener un equilibrio entre la producción de radicales libres y el aporte de antioxidantes, para garantizar su neutralización.

Sabemos que hemos de prevenir el hecho de tener picos de hiperglucemia que puedan originar también picos de insulina y que los desequilibrios de este sistema aumentan la formación de AGEs. Sabemos que el exceso de colesterol LDL dará más probabilidades de ser oxidado a oxLDL que será factor desencadenante del proceso de aterosclerosis. Sabemos también desde hace tiempo, y es obvio, que se ha de tener un aporte adecuado en cantidad y equilibrado en calidad, de proteínas, carbohidratos, grasas, así como de oligoelementos como vitaminas y macro, micro y oligoelementos minerales. Sabemos esto y muchas otras cuestiones, que obviamente aquí no podemos entrar en detalles.

Lo que hace falta es evaluar estos procesos y como inciden en el metabolismo de cada persona, a través de la determinación analítica de parámetros bioquímicos en muestras biológicas, y a su vez valorar como podrán influir en el grado de envejecimiento, mediante controles sucesivos, estableciendo acciones correctores cuando es preciso. 

¿Valores “normales” o valores “óptimos”? 

 Entramos en un concepto que en cierta forma es clave en el desarrollo de la Medicina Antienvejecimiento. Se ha reiterado ya, que cuando se hace una evaluación clínica para un estudio de antienvejecimiento, no estamos delante de un paciente, sino de una persona teóricamente sana sin ninguna patología. Los valores de las pruebas de laboratorio se basan en evaluar los datos cuantitativos de la persona analizada en relación con un intervalo de valores que los laboratorios damos como "normales".

Estos valores "normales", son el resultado estadístico de realizar aquella determinación en centenares o millares de personas aparentemente "normales", y agrupándolos por sexo, raza, y edad, generalmente por décadas. Para simplificar ponemos un ejemplo que se puede extrapolar a un gran número de parámetros biológicos. Sabemos desde hace años que la testosterona en plasma en el hombre disminuye paulatinamente con la edad, correlacionando con el descenso, su pérdida en la síntesis endógena en las gónadas. La testosterona tiene un nivel máximo alrededor de los 30 años.

Los valores "normales" se van ajustando por décadas, es decir en este caso se va ajustando a la baja. Si se representa gráficamente, es una línea con una constante pendiente negativa. Un hombre a los 70 años, viene a tener un nivel de testosterona entre un 60 y 75% de sus valores de los 30 años. Un valor dentro de este rango en un hombre de 70 años, se considera "normal por la edad" y por tanto no se hace nada. Sabemos que el descenso de la producción de testosterona va ligado a una reducción de la elasticidad de las arterias, con una pérdida de masa muscular, con deficiencias del sistema inmunitario y con mayor predisposición a la osteoporosis, entre otras cosas.

Por tanto, nos preguntamos si hemos de estar satisfechos diciendo que una persona tiene valores "normales por la edad" o hemos de considerar que los "niveles óptimos" serían los que tenía a los 35-40 años. ¿Hemos de aceptar una anormalidad fisiológica como "normal por la edad"? Otro ejemplo sencillo: el valor estadístico de centenares o millares de determinaciones de la hormona TSH, hormona hipofisaria que regula la actividad del tiroides, considera "normal" un valor entre 0.5 y 5.5 UI/l. Muchas publicaciones recientes demuestran que si bien este intervalo es el que se deduce de las estadísticas poblacionales, a partir de 3 UI/L, se pueden presentar hipotiroidismos subclínicos, con trastornos en el peso, nivel de actividad, tasa de colesterol, adaptación al frío, etc.

Nos preguntamos ¿hemos de seguir considerando "normales" los valores estadísticos, o hemos de referirnos a los valores "óptimos"? Otro ejemplo es la melatonina: la melatonina es una sustancia segregada por la glándula pineal y es la responsable del ciclo del sueño. A partir de los veinte años la glándula va experimentando una atrofia progresiva de forma que a los sesenta años su secreción viene a ser un 20-30% de los niveles de los veinte años. Esta hormona tiene un biorritmo de secreción con un máximo entre las dos y las cuatro de la madrugada. Se sintetiza a partir del triptófano vía serotonina y con una enzima clave reguladora que es la N-Acetil-Transferasa que se activa con la oscuridad. El déficit de melatonina condiciona dificultad para dormir y menos capacidad para llegar a la fase de sueño profundo, cuya consecuencia será que al dormir menos y peor, durante el día se esté más cansado y con menos capacidad de trabajo.

Además esta sustancia interviene en la regulación del biorritmo de la secreción de gonadotrofinas y de la hormona de crecimiento. Es también un potente antioxidante, principalmente a nivel cerebral y tiene una efectiva acción antidepresiva y acción protectora sobre la oxidación del ADN. Todos estos efectos tan positivos prácticamente desaparecen cuando se está a un nivel de secreción del 20-30% por debajo del valor que se tenía a los veinte años.


 Nos preguntamos de nuevo: ¿hemos de considerar "normales" estos valores tan bajos en una persona mayor, simplemente porque todo el grupo de personas de su edad los tienen también bajos, o por el contrario ¿sería aconsejable conseguir farmacológicamente unos niveles "óptimos", para seguir beneficiándonos de las importantes acciones mencionadas? Una buena parte del que puede hacer la Medicina Antienvejecimiento es precisamente que las personas "normales" que tienen sus parámetros bioquímicos "normales", a través de los hábitos alimentarios, hábitos de vida, o complementos farmacológicos, tengan unos valores bioquímicos"óptimos", esto es, una situación metabólica óptima, que retardará el proceso biológico del envejecimiento. Quisiéramos finalmente resaltar el concepto de la personalización que ha de regir la Medicina Antienvejecimiento. Actualmente las tendencias de los tratamientos médicos se basan en la llamada Medicina de la evidencia. Esto es, aplicar protocolos terapéuticos –médicos y quirúrgicos– en función de datos objetivos, estadísticamente validados y obtenidos en condiciones evaluadas por grupos médicos cualificados y en grupos poblacionales adecuados. Hoy día para tratar síndromes y patologías bien definidas, lo mejor por parte del médico es no improvisar y aplicar protocolos internacionales reconocidos de los que se conocen estadísticamente los resultados. Haciendo un símil vulgar, clarificador de conceptos, diríamos hacerse un traje de confección de una buena marca.


La Medicina Antienvejecimiento se ha de sustentar en unos sólidos conocimientos de Medicina Interna, Endocrinología-Nutrición y una gran formación en Bioquímica, ahora bien, el tratamiento, y más que tratamiento el proceso preventivo a aplicar, será específico para cada persona, siguiendo con el símil anterior, sería hacerse un traje a medida con un sastre clásico, obviamente con un buen sastre, si se quiere ir bien vestido.

 Como toda exploración de salud, lo primero a practicar es una meticulosa anamnesis para conocer entre otros, los hábitos nutricionales y de vida de la persona, incluso una pequeña encuesta para evaluar su perfil psicológico. Si hace ejercicio físico, de que tipo, hábitos alimentarios, número de comidas al día, horarios, calidad y cantidad de alimentos, si fuma, bebe, si sufre estrés por su trabajo o por otros problemas personales, etc.


El objetivo primordial es por tanto conocer el estado de salud actual y poder evaluar posteriormente los cambios tanto bioquímicos como morfológicos. Lo que será la base para el conocimiento del estado actual será practicar un exhaustivo estudio analítico encaminado a conocer:
 - Nivel de oxidación de las proteínas, lípidos y ADN.
- Evaluación del estado de glucosa en sangre en función del tiempo, y marcadores de la formación de AGEs.  - Niveles hormonales, principalmente, tiroides, paratiroides, adrenales, gónadas, explorando los diferentes marcadores del eje hipotálamo
- hipófisis
- glándulas endocrinas.
 - Perfil del tipo de colesterol y otros marcadores de lípidos y lipoproteínas.
- Marcadores individuales del riesgo cardiovascular independientemente de los lípidos que, juntamente con los datos anteriores, permitirán elaborar el índice de riesgo cardiovascular y de infarto de miocardio.
 - Marcadores del estado de inflamación.
- Según la edad y sexo, marcadores del metabolismo óseo.
- Niveles plasmáticos de antioxidantes, tanto en parámetros de tipo global como perfil de antioxidantes.
- Perfil de la composición de los ácidos grasos plasmáticos, o eritrocitarios que representa mejor la composición de las membranas, para evaluar si está equilibrada su ingesta de ácidos saturados, monoinsaturados y poliinsaturados omega 6 y omega 3.
- Perfil de elementos minerales como Ca, Mg, Zn, Se, Cu, Fe, principalmente y otros como B, V, Mo, y tóxicos cono As, Al, Pb, Cd, Hg.
- Parámetros habituales de toda exploración de Medicina Preventiva. Podríamos citar más datos, pero no se trata de hacer un tratado, sino simplemente de dar una información sucinta de lo que se puede hacer en Medicina Antienvejecimiento.

 Volvemos a un concepto ya citado, pero que nos falta definir aquí. Estamos hablando de personas adultas, en edad todavía joven en relación a los niveles de edad actuales, esto es personas entre 45 y 65 años, aunque también se incorporan personas de mayor edad, incluidas "a priori" dentro del grupo de la geriatría. Estas personas, si no están enfermas y no tienen ninguna patología, quiere decir que los resultados analíticos serán "normales" y por tanto en teoría, de poco nos servirán o tal vez pensemos que no hay que hacer nada. 

 En resumen. 

 Desde un punto de vista bioquímico el proceso de envejecimiento biológico es característico de cada persona, no ha lugar para terapias estándar, sino que cada caso se ha de evaluar y considerar de forma individual. Finalmente, recordando lo que ya nos decía Galeno, la persona se ha de situar dentro de un contexto y de unos hábitos de vida saludable: "el aire y el ambiente, la comida y la bebida, el trabajo y el descanso, el sueño y el insomnio, las secreciones y las excreciones, los movimientos y afectos del alma". Esto es, hemos de programar una actividad física suficiente adaptada a la edad y a la situación personal, hábitos alimentarios, erradicación del tabaquismo y de conductas poco sanas.

Explorar a fondo, determinadas funciones biológicas según la edad, prestando especial atención en las desviaciones o tendencias que aun cuando estén dentro de los valores estadísticamente normales por la edad, se alejen de los valores óptimos. Teniendo presente también que en muchas ocasiones, es más eficiente eliminar lo que va mal, más que dar cosas que teóricamente hacen bien.

 Como ya hemos indicado, no hay un tratamiento estándar, se ha de hacer una exploración, y una optimización fisiológica y metabólica específica para cada persona, que será diferente al que pueda precisar cualquier otro, con la finalidad de mantener el organismo en unos niveles bioquímicos, reflejo de los funcionamientos metabólicos, que permitan retrasar la evolución –por otro lado inexorable– del envejecimiento biológico. Es intentar hacer aquello tantas veces repetido: "dar vida a los años y no solamente años a la vida".

Age Management

AGE MANAGEMENT = GERENCIAMIENTO DE LA EDAD. 

 Age Management Medicine se refiere a la gestión del envejecimiento como un proceso natural que puede ser gerenciado, supervisado y controlado a través de un profesional médico especializado en Medicina AntiAging. Asi como en una empresa se hace una auditoría, un balance, una control del ingreso, egreso, se investiga que es lo que falta y que es lo que sobra, lo mismo se hace en la medicina a través del Age Management, que esgerenciar la edad, investigando cual es el estado actual de la salud del paciente, trabajando en esta para la prevención de enfermedades y mejorar la calidad de vida. 

El enfoque de manejo de la edad tiene una ventaja sobre la medicina tradicional, ya que es a través de una intervención proactiva. En lugar de esperar a que aparezca la enfermedad y tratarla, Age Management usa los diagnósticos específicos para orientar las categorías de riesgo y prevenir o retrasar la enfermedad relacionada con la edad. Lo que eso significa para un paciente es un cambio dinámico en todos los niveles, desde adentro hacia afuera. 


El objetivo del Age Management o “gerenciar la edad” sería: 
• Sentirse más en forma 
• Más energía física
• Más energía y rendimiento sexual 
• Mejor condición corporal 
• Bajo porcentaje de grasa corporal 
• Aumentar el tono muscular y fuerza 
• Mejorar el rendimiento deportivo y la capacidad aeróbica 
• Reducción de la inflamación crónica silenciosa, un enlace a las enfermedades crónicasdegenrativas propias del envejecimiento 
• Huesos más fuertes 
• Sistema inmune más fuerte 
• Aumentar la sensación de bienestar sin cambios de humor 
• Mejor calidad de sueño. 
• Mejora de la calidad de la piel y elasticidad 
• Regula los niveles de lípidos y glucosa en sangre. 
• Mejora la salud cardiovascular 
• Aumento de la productividad de trabajo 
• Aumentar la autoestima y evitar la depresión.

Estrés

El estrés es una palabra familiar en la vida moderna. Son muchos los que en algún momento de su vida se han sentido "estresados" y frases como "voy estresado", "la vida que llevo es estresante" son frecuentes encontrarlas en conversaciones habituales.

Pero, ¿qué es el estrés?

En primera instancia, la existencia de una reacción de estrés ante una amenaza, es positiva para el organismo, es el mecanismo que tiene precisamente para defenderse ante la amenaza que percibe, y gracias a las reacciones bioquímicas y fisiológicas que desencadena, éste será capaz de reaccionar en defensa del estímulo. Por lo tanto un determinado nivel de estrés en un determinado momento es muy positivo, no así un estrés continuado, que puede ser muy perjudicial.

Vamos a dar tres definiciones del estrés sacadas de diferentes autores y que en su conjunto creemos pueden aclarar el concepto.

• Es un estado fisiológico de alarma ante un agresor externo, físico o psíquico.
• Es un estado de homeostasis amenazada, provocado por un “agente”, psicológico, ambiental o fisiológico.
• Es la consecuencia de un estímulo externo y/o interno, que activa el eje HHA (hipotálamo, hipófisis, adrenales) a la vez que al sistema nervioso simpático, y como consecuencia de ello se produce, o un cambio fisiológico, o un mecanismo de adaptación, de forma que el organismo puede convivir con la amenaza.

Las dos primeras son más conceptuales y la última es más técnica y a ella nos referiremos.
De las definiciones anteriores podemos indicar que un agente estresante “es un estímulo que activa el eje HHA y/o el sistema nervioso simpático, para ayudar al organismo a su adaptación fisiológica frente a una amenaza”.

Estrés "bueno": Es el que nos da fuerzas y empuje para la realización de un trabajo positivo, como por ejemplo, preparar unos exámenes, preparar las vacaciones, iniciar un nuevo trabajo, organizar una fiesta, superar un disgusto familiar.

Estrés "malo": Es el que nos lleva a un estado de ansiedad o depresión, pues tenemos la sensación (o es realidad) de que la causa o causas que nos lo producen no podemos controlarlas, pasando de  una situación aguda a una situación crónica.

Vamos a poner algunos ejemplos de situaciones que son potentes agentes estresantes.
Estresantes transitorios
• Períodos de exámenes.
• Tramitación de un divorcio.
• Preparación de una competición.
• Oposiciones o ejercicios para un puesto de trabajo.
• Riesgo de perder el puesto de trabajo.
• Sufrir un desastre natural.

Estresantes prolongados
• Estar al cuidado de un familiar con minusvalía.
• Desempleo prolongado.
• “Burnout” o “moving” en el trabajo, etc.

Sin embargo, el estilo de vida actual, y sobre todo en aglomeraciones urbanas, hay una serie de situaciones añadidas, que aun cuando cada una de forma aislada, no se pueda considerar que sea un agente estresante, en su conjunto pueden transformarse en agentes estresantes.
Situaciones que pueden existir y que son difíciles de diagnosticar, por estar ante algo habitual en nuestro ambiente, podemos citar:
• Ruido ambiental.
• Conducir con tráfico lento.
• La presión del trabajo, incluso en condiciones normales.
• Espíritu de superación y de éxito.
• Problemas familiares (aunque sean los “normales”).


¿Podemos sin ir al médico, darnos cuenta que estamos en una situación de posible estrés?
Hay una serie de signos que aisladamente quizás no tengan significación, pero la concurrencia de varios, pueden orientarnos sobre si estamos ante una situación de estrés. Entre otros podemos destacar:
• Empezar a fumar o fumar más de lo habitual.
• Dificultades para conciliar el sueño.
• Problemas de peso (en más o en menos de lo habitual).
• Calambres musculares. Tensión muscular.
• Más frecuencia cardíaca de la habitual.
• Debilidad o ligeros temblores entre comidas.
• Boca seca.
• Sudoración ante situaciones tensas.
• Dificultad de tomar decisiones.
• Sentirse deprimido.

Mecanismos fisiológicos del estrés

En respuesta a un estrés psicológico (o de otro tipo) el cerebro segrega unos neuropéptidos, especialmente la Sustancia P y otros mediadores de la inflamación. Estos estimulan el hipotálamo que a su vez segrega CRF (Cortisol Releasing Factor) que estimula la hipófisis que segrega ACTH, ésta estimula la corteza adrenal que segrega principalmente dos hormonas el Cortisol y la DHA (Dehidroepiandrosterona).
Por otro lado a través de factores hipotalámicos se estimula el Sistema Nervioso Simpático (SNS) que segrega Noradrenalina, Adrenalina y Dopamina, que a su vez estimulan la médula adrenal que segrega Catecolaminas (80% de Adrenalina (A) y 20 % de Noradrenalina (NA).


Fases del estrés

Fase de Alarma: Es la inicial de huir o luchar. Se basa en la reacción al estímulo a través del SNS y secreción de Catecolaminas por la médula adrenal. En una fase posterior se activa la secreción de Cortisol y de DHEA por parte del cortex adrenal. Los signos externos de esta fase son principalmente:

• Pilo erección.
• Aumento de la termogénesis.
• Aumento del ritmo cardíaco.        
• Vasoconstricción en el aparato digestivo.
• Aumento del calibre de los bronquios.
• Hiperglucemia a través de glucogenolisis.
• Midriasis.
• Sudoración.
• Aumento de la presión arterial.                
• Hipertrigliceridemia por lipólisis.


A la hora-dos horas del estímulo se activa el eje HHA (Hipotálamo-Hipófisis-Adrenales). Aumenta la secreción de Cortisol que prepara al organismo para mantener una respuesta más sostenida al estrés si el estímulo aún persiste. También se segrega DHA (Dehidroepiandrosterona) que en cierta forma actúa para contrarrestar muchos de los efectos perjudiciales del Cortisol. Del equilibrio entre la secreción de Cortisol y DHEA depende la integridad de la salud del individuo o su paso a situación de enfermedad.
Fase de adaptación:  El organismo a través de vías metabólicas múltiples trata de compensar su homeostasis ante la permanencia del agente estresante. Esto requiere un gran esfuerzo metabólico.
Fase de descompensación: Si el agente estresante se cronifica puede haber un agotamiento de la capacidad de mantener la homeostasis y el organismo “se derrumba”.

EFECTOS DEL CORTISOL Y DE LA DHEA

1.      Efectos del cortisol elevado

El cortisol tiene un efecto en su conjunto catabólico. Su efecto inicial es supresor de la síntesis de citoquinas pro-inflamatorias, por tanto es un buen anti-inflamatorio, y lo hace a través de la inhibición de la enzima COX2. Esto es bueno para la acción defensiva al estrés, pero obviamente es muy perjudicial si esta situación no se resuelve en poco tiempo, pues sostenido en el tiempo, aumenta la secreción de prostaglandinas pro-inflamatorias y se van acentuando los efectos negativos del cortisol:            
• Aumenta la excitabilidad neuronal, de forma que   se aumenta la secreción de Na (Sodio) y esto puede originar un aumento la presión arterial, por la acción de esta hormona sobre la médula adrenal.              
• Aumenta la secreción de Catecolaminas que se suma al aumento de la presión arterial, provocada  por el aumento de la Vasopresina, debido al estímulo del SNS.
• En las fases agudas del estrés, aumenta la secreción de Hormona de Crecimiento.
• En fases más avanzadas de estrés puede haber un aumento de Prolactina. El aumento de Prolactina se produce cuando el estrés se asocia a un descenso de la Dopamina cuya depleción es la que estimula la síntesis de Prolactina.

Valores altos de Prolactinemia sin una explicación directa (prolactinoma o lactancia) pueden hacer sospechar una situación de estrés.
Aunque la estimulación de la Hormona de Crecimiento es positiva por su fuerte acción anabólica, el estrés continuado se asocia con una inhibición de la misma, secundaria a la acción del CRF sobre la Somatostatina. También se puede llegar a normalizar la Prolactina debido a la inhibición de la expresión del mRNA de la prolactina. (Vissoci et al 2004).
•  Tiene un efecto hiperglucemiante y colateralmente produce un aumento de la masa grasa.         Su efecto catabólico lo hace a través de la utiliza-       ción de aminoácidos para la producción de energía con la consiguiente pérdida de masa magra.
• Reduce la multiplicación de los linfocitos y acelera su muerte programada (apoptosis), lo que influye negativamente en la respuesta inmune; es particularmente notorio el descenso células NK.
• El efecto catabólico del Cortisol se manifiesta a su vez, favoreciendo la pérdida de masa ósea a través de su activación sobre los osteoclastos

2.      Efectos de la DHEA.

La DHEA (Dehidroepiandrosterona) juega el papel del "bueno de la película".
La DHEA es el esteroide adrenal que se sintetiza en mayor cantidad. Es una hormona anabólica que tiene un efecto inmunoestimulador y anti-glucocorticoides. La DHEA, además de sus efectos anabólicos que pueden contrarrestar los efectos catabólicos del Cortisol, tiene un efecto positivo sobre el sistema inmune, habiendo muchos trabajos que demuestran que la administración de DHEA aumenta la resistencia del huésped a infecciones víricas y microbianas, en estudios experimentales. (Ben Natham et al 1999).
Además la DHEA puede contrarrestar los efectos supresores del Cortisol sobre la síntesis de superóxidos por parte de los neutrófilos, y como es sabido, los superóxidos leucocitarios tienen un potente efecto bactericida. Así pues, en procesos infecciosos con niveles altos de cortisol puede estar indicado la suplementación de los pacientes con DHEA.
En resumen la DHEA tiene un efecto anabólico con protección de la osteoporosis, reduce la inflamación, favorece la lipolisis y estimula la formación de masa magra.

Estrés e interleuquinas

Muchos estudios indican que el estrés psicológico induce la secreción de citoquinas pro-inflamatorias, principalmente IL-1, IL-6 y TNF. Experimentos con animales han demostrado que en situaciones de inmovilización, hay un aumento de todas las anteriores citoquinas, mientras que el estrés inducido en campo abierto aumenta principalmente la IL-6. Por con-siguiente la determinación de IL-6 puede ser también un marcador de estrés. Recordemos que el Cortisol en fases iniciales inhibe la secreción de dichas citoquinas. (Black et al 2002).
Se ha visto también que el cortisol aumenta la expresión de los receptores de IL-1 e IL-6 en las células endoteliales, y de forma indirecta aumenta la inducción de moléculas de adhesión en los endotelios, lo que favorece el progreso de la aterosclerosis. (Snyers L et al 1990).
Se suman por lo tanto los efectos del aumento de la tensión arterial y el riesgo de la formación de placas de ateromas, es decir, aumenta el riesgo de patología cardiovascular.

Estrés y tiroides

El estrés, a través de múltiples mecanismos biológicos, puede inhibir la enzima 5’ Deiodinasa, que cataliza la conversión a la Tiroxina (T4) en Triyodotironina (T3). La T3 tiene 10 veces más de actividad hormonal que la T4. En esta situación de inhibición de la 5’ Deiodinasa, en vez de T3 se sintetiza rT3 (Reverse T3) que no tiene prácticamente actividad hormonal. Ahora bien como los niveles de T4 son normales no se aumenta la TSH a valores de hipotiroidismo.
Ante un paciente con estrés, hay que valorar los signos y síntomas del hipotiroidismo y en las pruebas de laboratorio considerar como indicadores de hipotiroidismo subclínico valores de TSH entre 3-5.5 mU/ml (valores marcadores de hipotiroidismo habituales a partir de 5.5 mU/ml) y no olvidar, junto con el T4, solicitar la determinación de T3 que tiene en este caso un importante valor diagnóstico.

Pruebas de laboratorio en el diagnóstico del estrés

El diagnóstico del estrés, precisamente por tener un componente ambiental y psíquico muy importante, una amplia anamnesis, exploración y diálogo con el paciente es incluso más importante, que cuando se está ante un paciente con una patología orgánica. El paciente a veces acude a la consulta precisamente por su "estrés", pero a veces va a la consulta con otros síntomas difusos "se encuentra mal" y es el médico el que ha de intuir que la patología del paciente se debe al estrés. Muchas patologías dermatológicas –por ejemplo– tienen en su origen en las reacciones inflamatorias producidas por el estrés y no se van a solucionar solamente con terapéutica tópica, si no se trata el estrés.
Así, ante un repentino aumento de peso no justificable, debe sospecharse un estrés subyacente, y explorarlo antes de dar fármacos o cambios de dieta.
En muchas patologías orgánicas el laboratorio es quién orienta o casi define el diagnóstico, pero en el estrés es fundamental la exploración clínica del paciente realizada "sin prisas".
En la fase inicial la determinación de Catecolaminas urinarias (mejor que en plasma, pues nos indican una situación 24 horas y no una situación puntual) puede indicarnos el estímulo del SNS sobre la médula adrenal. En esta fase también puede ser un marcador de estímulo pre-hipotalámico la Sustancia P en suero.
Para la valoración de un aumento de Interleuquinas, puede ser suficiente ver los niveles de la Interleuquina-6.
Si el paciente refiere pérdida de la libido puede ser útil la determinación de la Prolactina, lo que de ser alta haría sospechar un descenso de Dopamina. También evaluar con minuciosidad los signos y síntomas de un hipotiroidismo y si hay sospecha de ello solicitar T4, T3 y TSH.


Determinación del Índice de Estrés Adrenal
En nuestro laboratorio hemos puesto a punto una exploración que puede ayudar mucho al diagnóstico de un proceso de estrés, incluso sobre su fase de evolución.
Como es sabido el Cortisol tiene un biorritmo nictimeral con valores máximos al levantarse –de 8 a 9 de la mañana– niveles que caen bruscamente hasta las 12 de mediodía y siguen descendiendo lentamente hasta un mínimo, a las 12 de la noche. Los valores altos de la mañana coinciden con el despertarse y los valores mínimos de la noche coinciden con el que tengamos sueño. Si hay un estrés, con estímulo sobre la corteza adrenal y aumento de la secreción de Cortisol, este biorrtimo no se produce así y el Cortisol alto de la mañana no desciende tan bruscamente sino que se mantiene alto a lo largo del día.
Realizar un perfil con determinaciones de Cortisol a las 8 de la mañana, 12 del mediodía, 4 de la tarde y 12 de la noche, teniendo que ir al paciente al laboratorio a pincharse es sin duda "estresante". Es por ello que hemos puesto a punto la determinación del Cortisol en saliva. Los niveles en saliva se corresponden con la hormona libre y está demostrada su correlación con los valores en plasma. Kirshbaum et al (1994) hicieron una revisión de 24 trabajos en los que se demostraba la idoneidad de la determinación de Cortisol en saliva.
También hemos puesto a punto la determinación de DHEA en saliva.
Se entrega al paciente unos tubitos especiales para la recogida de saliva, lo que hace a las horas mencionadas, pero en su domicilio o en el puesto de trabajo, lo que no conlleva ninguna situación incómoda ni estresante para el mismo.
Realizamos las determinaciones de Cortisol a las 8 am, 12 am, 4 pm y 12 pm y DHEA  a las 12 am y 4 pm.
Se realiza la curva del biorritimo del Cortisol y el cociente entre los promedios de Cortisol y DHEA a las 12 am y 4 pm. Con todos estos datos se elaboran unos gráficos que orientan sobre la fase del estrés en que se encuentra el paciente, conceptuando el proceso en seis fases según la situación del proceso. Los datos deben ser evaluados en el contexto de la evolución y situación del paciente.
Además, de encontrarse biorritmos de Cortisol alterados con menos aplanamiento del ritmo en personas estresadas, se ha reportado también en pacientes con artritis reumatoide y fibromialgia, descrito por Catley D. et al (2002).

En resumen

En el caso del diagnóstico del estrés ha de haber una buena comunicación entre el clínico y el laboratorio, más fluida que lo habitual para pruebas encaminadas al diagnóstico de un proceso orgánico. Ello es evidente tanto para una correcta interpretación de la prueba del biorritmo de Cortisol y la relación con la DHEA, como para otras pruebas que pueden ser complementarias según la sintomatología del paciente.

Obesidad y Sobrepeso

En los últimos años la prensa en un abordaje laico mediante entrevistas con algunos profesionales del área de la salud se crearon conceptos de dieta ortomolecular como una forma de tratamiento de los pacientes por encima del peso, además de enfatizar la íntima relación que existe con la dieta del grupo sanguíneo.

Es importante resaltar la inexistencia de la vivacidad de los hechos, una vez que, hasta el presente momento,  la dieta otromolecular no existe como tal y, menos aún,  está identificada y representada con la ‘’ dieta del grupo sanguíneo’’.  Por el contrario, la medicina ortomolecular estableció un concepto teórico aplicable en la práctica de los factores que estarían relacionados con la obesidad en la modulación de los diferentes tipos de substratos bioquímicos que, determinan la compulsión y la saciedad del hambre. De esta manera, a través de la modulación bioquímica nutricional es posible controlar totalmente la ganancia de peso de los pacientes, estimular su reducción y establecer parámetros que lo lleven a un estado de salud óptimo y permanente; no temporal, como sucede con la mayor parte de los tratamientos para adelgazar.

En la última década, los principios científicos y de reproducción fueron colocados predominantemente como forma para establecer los mecanismos  y las prioridades que puedan determinar el éxito terapéutico en la mayoría de los pacientes sometidos a los tratamientos ortomoleculares, basados en la visión bioquímica de la actividadmetabólica del organismo. Partiendo de esta simplicidad conceptual, podemos observar la existencia de varios factores asociados a la obesidad y al aumento de peso, desde los genéticos, los endocrinos, los metabólicos a los nutricionales.

Los tiempos actuales inducen la hiperalimentación y el sedentarismo, favoreciendo el aumento de peso, razón por la cual la obesidad es considerada una enfermedad endémica, predominante en los países de primer mundo.  Se cree, que esto es el resultado del propio proceso evolutivo del hombre, de la industrialización que permitió una situación mucho más cómoda y confortable.

Ejemplos clásicos de esta situaciones banales se citan a continuación: el aparato de control remoto que facilito la necesidad de que nos levantemos del sillón; el coche, el autobús o de la motocicleta que provocaron un acortamiento de las distancias y una disminución de las actividades físicas; los alimentos que ingerimos no por necesidad sino por las sensaciones olfativas, gustativas y visuales que nos producen; las multinacionales crearon gustos y definen aquello que es saludable y que no.

Pero la prensa, la propaganda y la necesidad de lucrar  hacen que muchos de estos productos conocidos como insalubres sean comercializados, vendidos y su consumo estimulado como forma de obtener logros. Y debido a la presencia continua de estímulos, determinan la fácil aceptación por parte de la gran masa del público, que de una o de otra manera termina teniendo un cierto grado de tendencia para estos tipos de alimentos que llevan a situaciones, muchas veces, difíciles de resolver, transformándose en una trampa nutro-neuro-metabolico-endocrino, de la cual el paciente no consigue salir.

Se pasan los años y los costos de los tratamientos de la obesidad aumentan tanto en lo que se refiere a los medicamentos, hospitales, procedimientos de diagnósticos, así como tratamientos quirúrgicos, llevando así, a situaciones de mayor cantidad de dinero invertido en emergencias porque tienen que ser aplicados por los gobiernos en la búsqueda de controlar esta enfermedad.
Después que descubren el tamaño del perjuicio en el área de la salud que estos tipos de tratamiento llegan a producir, se realizan grandes campañas para intentar reducir la idea de su consumo. Evidentemente en este ínterin, las lesiones residuales provocadas, muchas veces de carácter irreversible, terminaron encareciendo a las instituciones que financian los proyectos de cuidado de la salud de diferentes gobiernos.
Basados en este principio podemos definir que la obesidad no es necesariamente solo un antojo y si una gran forma por parte de la población  de ganar peso.

En muchos de los casos ella fue nítidamente inducida a través de grandes campañas organizadas por multinacionales en un intento de introducir alimentos y situaciones que favorezcan los diferentes mecanismos que determinen el aumento de peso, los medios de transportes, que se atascan en el tráfico, debido al gran número de vehículos que existen en las principales vías de acceso, determinan periodos mucho más prolongados de permanencia en reposo, aumentando así los niveles de estrés, lo cuales es un motor extremadamente importante asociado a la obesidad.

Sin embargo, el estrés no es un factor asociado con la locomoción, está asociado con la gran competitividad que se vive en la actualidad. El número de personas sobre la superficie terrestre ha aumentado considerablemente y, el número de oportunidades, no ha crecido con la misma velocidad. Esto ha creado un nivel de competitividad del mismo espacio muy alto, provocando así diferentes situaciones de estrés. Y, seguramente, en las últimas décadas ha sido uno de los factores más importantes asociados con la ganancia de peso. El estrés no solo desregula los neurotransmisores, sino también, las sustancias químicas que aumentan la retención de agua y sal, que facilitan la conversión del azúcar en triglicéridos, a través de la síntesis de los ácidos grasos. Todos estos factores han ayudado considerablemente a la ganancia de peso.

Por eso para obtener el éxito en el combate de la obesidad, no existe exclusivamente un fenómeno de dieta, hay un tratamiento integral donde todos los factores de riesgos  asociados a la ganancia de peso tienen que ser modulados (nutro-neuro-metabolico-endocrino-genotipo), a través de conductas físicas, bioquímicas, mecánicas y medicamentosas, para que obtengamos el resultado deseado.
 Fundamentalmente la mayoría de los tratamientos realizados en pacientes que presentan aumento de peso no tienen efecto porque forma parte de un patrón preestablecido.

Se le realiza exámenes laboratoriales y lo revisa un nutricionista, se prepara una dieta, se prescribe un medicamento, lo orienta a hacer actividades físicas, pero, nos olvidamos de la mayor parte de los factores que rodean a los pacientes  (nutro-neuro-metabólico-endocrino) los cuales actúan favorable o desfavorablemente en el aumento de peso. Dejamos que un protocolo preestablecido, como si fuera una ecuación infalible,  defina el tratamiento de pacientes con obesidad.

Básicamente, la obesidad es definida como una dolencia crónica de origen alimentario-endocrino- metabólico que puede tener una base genética, caracterizada por un aumento de la masa grasa y una disminución del gasto metabólico. Es el clásico ejemplo, de que el aumento de peso similar al de una cuenta de ahorro bancaria, mientras más depositamos en la misma y menos gastamos, mayor será el volumen de la cuenta. Para perder el peso evidentemente tendríamos que hacer una disminución en el depósito o un aumento del gasto del mismo lo cual nos llevará hacia una situación de equilibrio energético y una pérdida progresiva de la masa grasa.

Sindrome Metabólico

Definición

El síndrome metabólico es una serie de signos (factores de riesgo metabólico) que nos hablan del aumento de posibilidades de presentar una enfermedad cardiaca, un derrame o diabetes.

El síndrome metabólico lo presenta una de cada cinco personas en los Estados Unidos. Y este síndrome se presenta en familias con antecedentes y es más común entre las personas afroamericanas, hispanas, asiáticas e indígenas americanas. En todos los grupos, la posibilidad de que ocurra el síndrome aumenta a medida que la gente envejece.

Causas

La causa exacta del síndrome metabólico no se conoce, pero entre los factores que contribuyen a que se presente esa condición son: la genética, la hiperalimentación, el exceso de grasa (especialmente alrededor de la cintura), el estrés, sedentarismo y la falta de ejercicio.

Síntomas

  • El síndrome metabólico se caracteriza por los siguientes factores de riesgo.
  • Gran cantidad de grasa abdominal:
  • Si un hombre tiene más de 101 cm de cintura y más de 89 cms las mujeres.
  • Baja Lipoproteina de alta densidad o HDL (Colesterol bueno): Menos de 40mg/dl en los hombres y menos de 50 mg/dl en las mujeres.
  • Si los triglicéridos se encuentran elevados (niveles de grasa en sangre): 150 mg/dl o más.
  • Presión sanguínea alta: Si presenta una presión sanguínea de 135/85 o más, o si actualmente está tomando medicamento antihipertensivo (reducir la presión) Hiperglicemia (azúcar en sangre elevada): Si usted presenta una glucosa de 110 mg/dl en ayunas o más.
  • La mayoría de las personas que tienen el síndrome metabólico, son personas que se sienten saludables y es posible que no tengan síntomas. Sin embargo, están en riesgo de desarrollar enfermedades graves, como la diabetes y males del corazón.

Diagnóstico

El diagnóstico de síndrome metabólico se establece si usted tiene tres o más de los factores de riesgo antes mencionados.
Si es así, esto nos indica que el cuerpo tiene resistencia a la insulina, una hormona importante producida por el páncreas. Esta resistencia a la insulina significa que se necesita más insulina de la normal para que el cuerpo continúe funcionando y para conservar el azúcar en la sangre a un nivel saludable.

Tratamientos

Se puede presentar un síndrome metabólico si no realiza alguna actividad física con regularidad. Si ha aumentado de peso especialmente alrededor de la cintura, si existen antecedentes de diabetes en su familia, o si usted es hipertenso o tiene niveles altos de grasa en la sangre.

Recomendaciones

Hay que iniciar con aumentar la actividad física y bajar de peso. O sea hay que cambiar el estilo de vida antes de que se presenten complicaciones serias.
El uso de fármacos (medicamentos) esta indicado para tratar los factores de riesgo, tales como la presión alta o un nivel elevado de azúcar en la sangre.



Detoxificación

El Ensuciamiento Corporal

1. Células y toxemias.

Esta fuera de discusión el hecho biológico de nuestra constante renovación orgánica. Diariamente estamos produciendo millones de nuevas células que reemplazan a las más viejas. Aunque la gente piense que su cuerpo es una estructura estática que envejece[1], el organismo está en estado de renovación permanente: a medida que se descartan células viejas, se generan otras nuevas para reemplazarlas.

Cada clase de tejido tiene su tiempo de renovación, que depende del trabajo desempeñado por sus células. Las células que recubren el estómago, viven sólo cinco días. Las células de los glóbulos rojos, después de viajar casi 1.500 kilómetros a través del “laberinto” circulatorio, sólo duran alrededor de 120 días antes de ser enviadas al “cementerio” del bazo. La epidermis (capa superficial de la piel) se recicla cada dos semanas. El hígado, desintoxicante de todo lo que ingerimos, tiene un tiempo de renovación total calculado entre 300 y 500 días.

Otros tejidos tienen un tiempo de vida que se mide en años y no en días, pero están lejos de ser perpetuos. Hasta los huesos se renuevan constantemente: todo el esqueleto de un adulto se reemplaza celularmente en menos de diez años. Recientes estudios demuestran que incluso las células cerebrales -consideradas hasta hace poco, elementos vitalicios del organismo- se renuevan periódicamente Jonas Frisen, biólogo celular del Instituto Karolinska de Estocolmo, ha demostrado que la edad promedio de todas las células del organismo de un adulto puede ser tan sólo de entre siete y diez años. Esto ya lo sabían los intuitivos maestros orientales, pues en los antiguos textos hablaban de un período de siete años para la completa renovación del organismo.

Ahora bien, la pregunta del millón es: ¿por qué tenemos órganos defectuosos cuando periódicamente los estamos renovando? ¿Por qué una persona “sufre” del hígado, si sus células hepáticas viven solo seis semanas y en el arco de un año las habrá renovado por completo?

Para encontrar respuestas, debemos por fuerza perder algo de tiempo y comprender como funciona esta unidad orgánica que es la célula. En realidad no es “perder tiempo”, sino invertirlo en conocimientos básicos que nos harán más sanos y menos dependientes de curaciones externas. En la correcta renovación celular encontraremos la clave para recuperar la salud y la plenitud.

El cuerpo sabe mejor que nosotros lo que conviene hacer a cada momento. Solo se trata de “no poner palos en la rueda” de la infinita magia corporal… pero parece que nos empeñamos en ello!
Por otra parte, tomar consciencia de esta realidad nos permitirá abandonar el estado de resignación a la mediocridad. No ejercemos plenamente nuestro natural derecho a la plenitud física y mental. Nos parece que estar al 100% de nuestro potencial es utópico; por ello nos resignamos y aceptamos andar al 50%. Nos condicionan a pensar que el estado mediocre es “normal”. Siempre “algo” hay que tener, ya sea por envejecimiento, genética o virus. Y esto no es verdad. Ese “algo” no es natural y es sólo la expresión del desequilibrio que nosotros mismos generamos por desconocimiento, malos hábitos o condicionamiento mental, obstaculizando la “magia” de la permanente renovación celular.


CÉLULA, LA UNIDAD VITAL

Así como una colmena se compone de miles de abejas, nuestro organismo se compone de billones de células. Todo se reduce a grupos de células: sangre, huesos, órganos. Si pudiésemos disponer todas las células de un cuerpo humano sobre un plano, veríamos que estamos compuestos por unas 200 hectáreas de tejidos celulares (la superficie de 200 manzanas de una ciudad). Todo el organismo no es más que un reflejo directo de la eficiencia funcional de estas microscópicas unidades vitales.

Cada célula, independientemente de la función que cumpla en el organismo, tiene similares mecanismos de acción: se reproduce, se nutre, se desintoxica y desarrolla una tarea específica. Esto nos permite entender que, además de la información presente en su material genético, la célula depende de dos factores externos que condicionan su funcionamiento: la calidad de nutrientes que reciba y la calidad del medio en el cual deba actuar.

Comprendiendo que el organismo humano se origina a partir de un par de células, es sencillo darse cuenta que la calidad del organismo dependerá directamente de la calidad celular; ésta a su vez dependerá de la calidad de nutrientes que tenga a disposición y la calidad del medio en que se mueva. Si bien el primer factor tiene mucho que ver con la nutrición de la persona, ambas variables están condicionadas por el grado de intoxicación del organismo.

Los miles de millones de células que componen un cuerpo humano, se mueven en un verdadero “mar interior”. El 70% de nuestro cuerpo es agua; fundamentalmente sangre, linfa y líquido intracelular. Antiguamente se hablaba de “humores” corporales; hoy se habla de “terreno”. Dado que la mayoría de los tejidos celulares no pueden desplazarse o lo hacen localmente, la calidad de dicho terreno es fundamental para asegurar, tanto la correcta nutrición como la eficiente evacuación de los desechos que las células generan.

Cien mil kilómetros de capilares sirven para irrigar aquellas doscientas hectáreas de tejidos celulares que citamos anteriormente. Pese a disponer de pocos litros de fluidos, el cuerpo está preparado para cumplir esta delicada función gracias a tres variables: la velocidad de circulación, la irrigación diferenciada y la calidad de estos fluidos. La sangre fluye a gran velocidad por la red de capilares, tardando solo un minuto en dar una vuelta completa al cuerpo.
Por otra parte, no toda la red de capilares esta llena al mismo tiempo; sólo las partes más activas disponen de abundante irrigación: los músculos cuando trabajamos, el estómago cuando digerimos, etc. Aquí comprendemos rápidamente dos cosas muy útiles: una, la importancia de la calidad del sistema circulatorio y dos, lo contraproducente que resulta hacer varias cosas al mismo tiempo!

2. Emuntorios y toxemia.

Dado que un pequeño volumen de fluidos corporales debe atender las necesidades de tanta cantidad de tejido celular, no basta con un eficiente sistema circulatorio y un sistema de irrigación diferenciada. Aquí aparece el tercer factor necesario para la correcta función celular: la limpieza de los fluidos. Por lo tanto, uno de los principales objetivos del organismo, será mantener la pureza de los líquidos internos.

Estos fluidos, como si fueran una red cloacal, reciben los desechos generados por billones de células; además, millones de células muertas son volcadas cada día a la sangre y la linfa. A todo esto se suman la multiplicidad de venenos y sustancias tóxica que ingresan al cuerpo por medio de las vías respiratoria, digestiva y cutánea.

Para hacer frente a semejante tarea, el cuerpo dispone de varios órganos especializados en esta función y que luego analizaremos en detalle: intestinos, hígado, riñones, piel, pulmones y sistema linfático. Son los llamados emuntorios. Cuando todos trabajan en modo normal y el volumen de desechos no supera la capacidad de procesamiento, el “terreno” se mantiene limpio y las células pueden funcionar correctamente. Esto significa que estamos en presencia de un organismo eficiente y, por ende, de una persona saludable, ágil y vital.

Pero si los desechos superan la capacidad de los emuntorios y éstos comienzan a funcionar deficientemente, el “terreno” se carga progresivamente de toxinas y el funcionamiento orgánico se degrada paulatinamente. La sangre se pone densa y circula más lentamente por los capilares. Los desechos que transporta la sangre, pasan a la linfa y al plasma intracelular. Más tiempo se mantiene esta situación, más se contaminan los fluidos. Llega un momento en que las células están sumergidas en una verdadera ciénaga que paraliza los intercambios. El oxígeno y los nutrientes no pueden llegan a las células y éstas experimentan graves carencias.

Por otra parte, los residuos metabólicos que regularmente excretan las células, al no circular, aumentan aún más el grado de contaminación de los fluidos. Los desechos comienzan a depositarse en las paredes de los vasos sanguíneos, reducen su diámetro y esto disminuye aún más la velocidad de circulación e irrigación.
Aquí está la explicación de la generalizada, mal entendida y demonizada hipertensión: nuestra sangre sucia y espesa es la que obliga al corazón a bombear con mayor presión a fin de compensar la menor irrigación. En definitiva, la tensión elevada es un simple mecanismo defensivo del cuerpo, a fin de mantener las funciones normales pese a la toxemia crónica.

Sin embargo, tratamos de “idiota” a nuestro sistema circulatorio, ingiriendo medicamentos hipotensores (para reducir la presión); cuando lo lógico sería depurar y fluidificar la sangre. Así nos ahorraríamos, no solo los fármacos, sino también el terrible gasto de energía que significa para nuestro organismo la improductiva tarea de elevar la presión sanguínea. ¿Acaso no es esta la causa de tanta fatiga crónica en la población?

Pero sigamos con los perjuicios que genera la acumulación de toxinas en los fluidos corporales: obstruye los emuntorios, dificulta su tarea, congestiona otros órganos y bloquea las articulaciones. Los tejidos se irritan, se inflaman y pierden flexibilidad; se esclerotizan. En este contexto, las células no pueden realizar su tarea específica y tampoco los órganos por ellas compuestos. Estamos en presencia de una persona enferma, desvitalizada y anquilosada. El tipo de enfermedad dependerá simplemente de cuales órganos se encuentren mas afectados y en que grado. El espectro puede ir de una bronquitis crónica a un cáncer. Estos procesos degenerativos no se producen de la noche a la mañana, ni son la consecuencia de un solo exceso: requieren años de acumulación.

Ante todo, ya podemos entender el valor relativo de los modernos diagnósticos que sugieren la focalización del problema en una parte pequeña de nuestro organismo. Nunca puede estar mal una parte y bien el resto. Esa “parte defectuosa” es solo la expresión más aguda del estado general del organismo. Por ello es obvia la inutilidad de luchar contra un síntoma o contra un parámetro determinado (glucosa, presión, colesterol, etc.). Es correcto aliviar el sufrimiento puntual, pero sin olvidarnos que debemos operar sobre todo el ámbito corporal.

Una anécdota familiar -que pese a mi niñez, quedó grabada a fuego en la memoria- sirve para ejemplificar cuan a menudo la ciencia tradicional pierde la visión de conjunto, al focalizarse en las partes del organismo. Tenía un tío internado desde hacía varios días y su estado no hacía más que empeorar, pese a que estaba en mano de equipo de renombrados médicos que intentaban distintas terapéuticas farmacológicas. Como su estado se hacía cada vez más grave, vino a verlo desde lejos su madre, mi bisabuela.

Esta anciana norteña, tenía sabiduría intuitiva y unos ojos vivaces. Apenas entró al cuarto del enfermo, sus hijas, con la ayuda del médico presente, la pusieron al tanto de las novedades, destacándole la impotencia pese a los infructuosos y costosos intentos realizados. En medio de tanta terminología médica y palabras difíciles, mi bisabuela preguntó con su característico acento guaraní: “¿Cuánto hace que no va de cuerpo este muchacho?” El silencio fue sepulcral. Dilatadas miradas se cruzaban en el aire y nadie tenía respuestas. Hacía una semana que el tío no movía los intestinos… y nadie había reparado en ello! Demás está decir que tras una voluminosa enema, comenzó el rápido proceso de recuperación del tío, quién fue dado de alta días después y se recuperó sin mayores problemas.

3. Acidez y toxemia

Es poco conocido el significado de alcalinidad, como concepto opuesto a acidez. Incluso éste término se interpreta en forma muy limitada, asociado sobre todo al clásico ardor estomacal o a los reflujos. Sin embargo, no es exagerado afirmar que la adecuada comprensión -y la posterior corrección- de la acidificación orgánica, serviría para resolver la mayor parte de los grandes problemas que afligen a la salud pública.

Estos conceptos han sido científicamente demostrados por grandes investigadores de nuestro siglo y utilizados desde tiempos remotos en la medicina oriental. Para comenzar, conviene explicar lo que significa acidez y alcalinidad. Estos dos términos responden a la forma de clasificar la reacción de cualquier elemento, sobre todo en medios líquidos.

El grado de acidez o alcalinidad se mide a través de una escala de pH (potencial de hidrógeno), que va de 0 (extremo ácido) a 14 (extremo alcalino), ubicándose en el centro (7) el valor neutro. O sea que entre 0 y 7 tenemos valores de acidez y de 7 a 14, de alcalinidad. Esto no quiere decir que lo ácido sea “malo” y lo alcalino “bueno”, dado que ambos se necesitan y se complementan en las reacciones químicas. Por ello se habla de equilibrio o balance.

ASÍ EN LA SANGRE COMO EN LA CÉLULA

Dado que la química corporal genera infinidad de reacciones y exigencias específicas, intentaremos comprender aquí como funciona el mecanismo base del equilibrio ácido-alcalino a nivel celular. Los trillones de células que componen nuestro organismo, necesitan alimentarse, eliminar residuos y renovarse constantemente.

A fin de satisfacer esta exigencia vital, la sangre cumple dos funciones vitales para el correcto funcionamiento celular: llevar nutrientes (sobre todo oxígeno) y retirar los residuos tóxicos que genera la transformación (metabolismo) de dichos nutrientes.

A nivel celular se produce una especie de combustión interna, que libera calor corporal. Los residuos que se originan en este proceso de combustión, son de naturaleza ácida y deben ser evacuados del organismo mediante la sangre, a través de las vías naturales de eliminación (hígado, riñones, pulmones, piel).

En este contexto vuelve a tomar importancia la cuestión enzimática, pues las enzimas son esenciales para “detonar” dicha combustión y además de la temperatura, también son sensibles a la variación del pH. Por ejemplo, hemos visto que las amilasas digestivas pueden actuar sobre los almidones en un medio alcalino (saliva) y son inhibidas por un medio ácido (secreciones estomacales).

Para permitir una eficaz combustión celular, y por otra gran cantidad de razones fisiológicas, el plasma sanguíneo debe mantener a ultranza un ligero nivel de alcalinidad. El pH de la sangre puede oscilar en un estrecho margen: entre 7,35 y 7,45.


Al transgredir estos límites, la sangre pierde capacidad de almacenar oxígeno en los glóbulos rojos y también pierde eficiencia en la tarea de eliminación de los residuos celulares. En pocas palabras, la sangre no nutre y no limpia las células, génesis profunda de cualquier enfermedad. Para dar una idea del estrecho margen de maniobra del pH sanguíneo, digamos que al descender de 7 se produce el coma diabético y la muerte.

COMPENSAR O MORIR

Cuando se incrementa el nivel de acidez sanguínea, varios mecanismos (tampones) buscan restablecer este vital equilibrio. En todos los casos se requiere la suficiente presencia de bases (álcalis) que neutralicen los ácidos. O sea que un eficiente metabolismo celular exige un constante flujo de sustancias alcalinas, con el fin de poder neutralizar los ácidos provenientes del alimento y del metabolismo celular.

En primera instancia, y como mecanismo más simple, la sangre debe obtener suficientes bases de los alimentos. En caso de carencia (tanto por exceso de ácidos circulantes como por deficiencia nutricional de bases), la sangre echa mano a dos mecanismos de emergencia para preservar su equilibrio. Uno consiste en derivar ácidos, depositándolos en los tejidos a la espera de un mayor aporte alcalino. Esto genera (reuma, problemas circulatorios, afecciones de piel, etc.).

El otro mecanismo es recurrir a su reserva alcalina: las bases minerales (calcio, magnesio, potasio) depositadas en huesos, dientes, articulaciones, uñas y cabellos. De este modo, la sangre se convierte en un "saqueador" de la estructura orgánica, con el único objetivo de restablecer el vital equilibrio ácido-básico que permite sostener el correcto funcionamiento orgánico.

Esta lógica funcional es la homeostasis orgánica, que significa “mantener la vida generando el menor daño posible”. Para el organismo, una menor densidad ósea no significa peligro para la vida, pero sí un pH ácido en la sangre. Así funciona el mecanismo de la descalcificación y la desmineralización.

Los huesos ceden calcio en forma de sales alcalinas, se hacen frágiles y hay osteoporosis; las piezas dentales se fisuran con facilidad y surgen caries; las uñas muestran manchas blancas y se tornan quebradizas; las articulaciones degeneran y hay artrosis; el cabello se debilita y se cae; se advierten lesiones en las mucosas, piel seca, anemia, debilidad, problemas digestivos, afecciones de vías respiratorias, infecciones, sensación de frío, etc.

Normalmente no se asocian estos síntomas con la acidez. Un ejemplo es la osteoporosis, clásica enfermedad de acidificación. Sin embargo se la combate inadecuadamente con alimentos (lácteos) que, por su aporte ácido, agravan el problema. El sentido común nos indica que frente a osteoporosis y anemia, lo correcto es atacar la causa profunda del problema: alcalinizar el organismo para neutralizar su acidez.

De lo visto, podemos concluir que para permitir el normal trabajo de la sangre y las células, debemos ser cuidadosos en el aporte que realizamos a nuestro cuerpo a través de los alimentos que ingerimos. Por un lado tratando de evitar alimentos (y situaciones) acidificantes, y por otro incrementando la provisión de bases a través de una mayor ingesta de alimentos alcalinizantes. Todo esto complementado por un buen aporte de oxígeno, a través del necesario movimiento, y un correcto funcionamiento de los órganos depurativos encargados de eliminar los ácidos.

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